Debo reconocer que nunca había querido tener un día de San Valentín con alguien, pero es que pareciera que es un día especial o algo extraño... He imaginado como sería todo el día, desde la mañana hasta la noche, tal vez con películas románticas como "eterno resplandor de una mente sin recuerdos" o mi favorita "como si fuera la primera vez", dulces con formas de ositos, cabritas aunque no me gusten, chocolate caliente y estar sentados frente a alguna chimenea y esperar la noche con algo de vino aunque tampoco me guste... Pero esas son versiones oficiales, siempre quise salir a caminar muchas horas, con globos en la mano, con zapatillas nuevas y una sorpresa escondida en algún hueco de algún árbol donde podamos escribir nuestros nombres, hacer un picnic sin velas, con alimentos con grasas y bebidas energéticas y de noche solo ir a bailar en alguna azotea, sentarnos en la orilla del edificio y hacer esa gran promesa de amor...
Puede que tal vez nunca pueda celebrar este día, aunque ya lo he hecho de buena forma, frente al computador, con galletas de dudosa marca y música de los "Cure"... Pero tal vez los sueños sean una buena forma de celebrar este día que algunos odian, pero que otros en secreto queremos poder disfrutar...
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