Todo comenzó una noche donde el frío parecía ser la única compañía. En ese tipo de noches siempre acostumbraba a dormir tarde, bajaba por un poco de comida a la cocina y me acostaba a ver películas repetidas de principios del año dos mil.
Esa noche, me dormí muy tarde y me cubrí con la ropa de cama hasta los ojos, me acomodé a un costado y el sueño empezó a apoderarse de mi.
En ese sueño existía un hombre, alto, con voz firme y hombros anchos. Podía sentir lo fuerte de sus brazos cuando me abrazaba y con firmeza me sostenía sin dejarme caer. Comprendí en ese momento que este hombre estaba para protegerme y entregarme todo el amor que por tanto tiempo busqué. Pero no todo podía ser bueno. Nuestro amor era de esos imposibles que solo se pueden ver a escondidas y en la clandestinidad. Pero nada dura tanto como para poder disfrutarlo en su máxima expresión y de un momento a otro, suena el despertador...
Desperté con la sensación que se tiene cuando amas a alguien con locura, cuando sientes que tu pecho se infla de sentimientos y emociones y crees que tu corazón va a estallar con tanta fuerza que todos se enterarán de lo que sientes. Pero todo iba acompañado de nostalgia y con la certeza de saber que solo fue un sueño...
Aún recuerdo ese primer sueño, esa sensación, su olor e incluso su espíritu y en ese entonces fue cuando entendí que esto iba a ser algo importante para el futuro...
Continuará...