Comí mas que los otros días y mi estómago crecía sin límites, pero había alguien que no le importaba como fuera o como luciera, solo ahí estaba, con nuevos tonos verdes, con viejas pero a la vez extrañas y emocionantes actitudes y me hizo tan feliz que quería cantar esa gran canción que sonaba en mi cabeza... "Amanece junto a mi"...
Quería saltar, pero en mi cabeza, quería correr e hice el intento pero me cansé, quería gritar y solo me puse rojo, quería darle un beso y solo me dejé llevar...
La vida debería tener un soundtrack...
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